miércoles, 10 de agosto de 2016

Ballenas de metal para mares de aire,
Libros vegetales para mentes de papel,
Pedazos de verdad fundidos en ideas de cristal,
Agua en popa anclada en sueños que arrastran este barquito de vida,
¡Vista a la tierra! Que hemos de arribar donde zarpamos.
A veces pienso que todo es posible mientras se está bajo esa lenta y dilatada hora de los garrobos y las sombrillas, de los mangos secos en el piso como obras abstractas de estaciones muertas, como el pensar que la vida es lo que accidentalmente hacemos al esperar la llegada del próximo libro
Ayer por la noche, justo antes de presentar una coreografía me entró, empezando por la punta de los dedos, subiendo a la nunca para bajar después lentamente al estómago, el nerviosismo. No sé si después, cuando hayamos caído ya innumerables veces todo cambie y decida quedarse allá, del otro lado de las luces. Pero mi cerebro de vaca que traga las ideas para después vomitarlas y rumiarlas mientras se contempla todo con ojos tan hondos como los misterios primordiales de la vida, intentando siempre tocar el fondo inexistente, que no me deja ver llover sin hacer poesía con las gotas muertas, ese cerebro que 5 minutos antes de salir está listo para darme las respuestas que no busco y me ataca, sin tregua, lo más profundo del alma: “ya has muerto mañana”, y eso basta para por unos segundos entender que esto, todo lo que entra por lo que creo ser, es, efectivamente, el fantasma inexplicable de la existencia. “¿Por qué haces esto?”, me da con la izquierda, que en mi experiencia tiene aún más fuerza de tanto levantar la lógica de las cosas, y yo inmóvil, ya sin tiempo y pies que me sostengan, aspirando la masa difusa en que se ha convertido el mundo, exhalo como último recurso un “porque puedo”, porque al final de cuentas yo ya he muerto mañana. Y después bailar.
Y al final es eso lo que queda, tibio y diluyéndose, el recuerdo de lo que fue. Traer los plátanos a la casa, colgarlos cuidadosamente en la entrada y verlos morir. Pero hay algo más, debería, más cercano y familiar: ese sentimiento esquivo de sopor de la tarde cuando se está tan bien y el sol apenas calienta las mejillas. Y uno tan alejado del centro, de lo que se cree perdido y pegado apenas con fotos y repeticiones de los gestos de ayer. Aferrarse a las ideas como al barandal frente al precipicio, y el eco solo devolviendo palabras masticadas y recalentadas de tanto repetirlas, de tantas bocas. Si existe algo aún que valga la pena no podría ser parte de todo esto, de la fijación ritualista de vida y soledad, del silencio incómodo en la sociedad que no calla.
Aveces la madrugada de un domingo solo da para esto, y uno así, sin darse cuenta
¿Quién dijo que no se puede?, solo hay que intentarlo una y otra vez hasta que no te queda mas opción que lograrlo lo quieras o no, ja. Un "Si, ¿por qué no?" te puede llevar, en poco menos de dos meses, de una tarde en la cafetería de un colegio a un escenario lleno del sudor, emoción, trabajo, pasión, dedicación, disciplina y sueños de personas que llevan el arte en la piel, en su respirar, en sus movimientos, dibujándolo en el aire con manos pincel, escribiéndolo en el piso con piernas lápiz, como si la vida durara solo 3 minutos y hubiese que expresarlo todo antes de que los reflectores dejen de iluminar el mundo. Gracias chicos por esta increíble experiencia que es para recordarse siempre. Mexico Zouk Project ha llegado con todo señores. Y bueno, a lo que sigue
One of my favorite jazz pieces, it is hard not to stop whatever you are doing, close your eyes and drown in that trumpet that slowly fills your senses with that wet explosion of feelings from old times, the reborn of a 4 minutes universe where time stretches indefinitely and the space shrinks enough so I can be there, smelling the cigarettes and watching those dim lights engulf the mass of moving feet and heads, some smiling, looking back at their past, motionless, melancholy flowing from the touch of a hand on a table, and Davis in the corner of my room dying again in that last note of ecstasy.
Feeling great about this year. Lots of plans and dreams about to start , Most of the people are waiting for something: waiting for their favorite TV show, waiting for the bus, waiting to get out of work, waiting for the weekend to come, waiting for vacations, waiting to have enough money, waiting to finish University, waiting for a raise, waiting for better weather, waiting for the pain to go away, waiting for someone else, waiting to see if things change a bit and spend without noticing their entire life waiting. It is good to have plans, but life happens while you wait for them. The other day while I was waiting for the bus saw the most amazing cloud slowly passing by, as anywhere in the whole sky was the perfect place for it to be.

Postulado de la atracción circunferencial de cuerpos porcelanicos en movimiento:


Los platos por su tendencia a la redondez han estado secretamente enamorados de la tierra por siglos, que circunferencialmente trata de abrazar a estos primeros por cuestiones gravitatorias evidentes, pasando irremediablemente a la separatez con un eructo porcelanico, con un volcar de sobras irregulares sobre superficies perpendiculares a texturas ásperas. Un todo, a todo en un solo lugar; trayectorias aleatorias que se cruzan explosivamente con las cosas, con el pie que distraído ha besado sin querer lo que alguna vez fue destinado a la mano. Todo tan perfecto, tan arte empírico con mensajes de pasión desparramados en su expresión ultima, alcance final de su viaje a el encierro plástico inevitable. Y la rigidez azul que con arañazos regulares arranca la esperanza albergada en la inmovilidad artificial, volver a lo primero, a subir de nuevo y esperar que la tierra no lo deje de querer.
Que volví a quebrar un plato pues, eso. Sí, yo le compro otro.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Sales de un café y caminas por la calle. Andas. Te pierdes en los trazos que forman el suelo y el vaho que exhalas. Hace frío. Te detienes en la esquina, mirando las luces nítidas del cruce. Metes las manos en los bolsillos tratando de encontrar un poco de calor. No lo encuentras. Miras a la gente caminando por la calle, toda igual, toda con cara de prisa. Hace frío. En la próxima cuadra doblas la calle. Con suerte y te cabe en la cartera. Te acercas a la esquina pero te detienes a 23.7 pasos de distancia. 45% de la gente que conoces cree que calculas demasiado. Hay 67% de probabilidad de que sea cierto. No te importa. Miras tu zapato, ese que se niega a quedarse de brazos cruzados. Lo atas. Te levantas, viras hacia atrás, te cambias de mano el maletín y te ajustas la chaqueta. Sigues caminando. Giras a la derecha y miras el reloj. Sonríes. Te das cuenta que ya creciste.

sábado, 16 de mayo de 2015

Me miro las manos.

Hay días en los que me miro las manos, pensativo, imaginando lo que será de ellas en unos años, en todo lo que habrán tocado, las caricias que habrán dado, los aplausos merecidos a talentosos con manos artísticas contorsionándose en símbolos de exaltación, esas manos que construyen todo lo que alguna vez imagine cierto. Me toco la cara, los ojos, la punta de las ideas y todo lo otro que desaparece apenas escapa mi alcance. Me miro las manos y pienso que 25 años es poco, que no he tocado lo suficiente, que el tiempo pasa como arena entre mis dedos y que la historia más grandiosa está escrita en sus pliegues expresivos como el rastro de una sonrisa serena. Quien las hubiera imaginado así, asidas tan fervientemente a lo que creen perecedero, intentando retener la corriente de recuerdos que desaparecen tan pronto como llegan. Y una necesidad de tocarlo todo, de reconocerlo primero con los ojos de las manos y luego verlas tan quieta a veces, tan no tuyas, haciendo por azar lo mismo que pensabas hacer. Me miro las manos y pienso que 25 vueltas al sol no son nada, que he dado más vueltas con los brazos extendidos, cerrando los ojos y sintiendo como el piso se eleva rápidamente hacia tu cuerpo y las manos siempre ahí, deteniéndolo. Unas manos hechas para sostener otras, para alcanzar eso que olvidamos en el estante más alto de la vida, para hacer un barquito de papel y dejar que se vaya con la corriente de la primera lluvia de la infancia. Me miro las manos y pienso que un cuarto de siglo no es nada y las entrelazo en mi regazo, pensando que un día podrán recorrer satisfechas el trabajo de toda una vida

jueves, 2 de abril de 2015

Lo que no se puede decir

Tantas cosas que decir, tantas posibilidades, pero no, mejor callar y disimular las ganas de tocar al otro con una pregunta inútil, último recurso en la batalla perdida, en la guerra que se esta perdiendo. Podría todo ser distinto, un acercamiento a lo otro, a lo inesperado, donde la espontaneidad son guiños de libertad, de complicidad detrás de algún monitor. Pero nada cambia, marcamos la misma ruta de siempre, resignados, exhaustos y siempre igual, un detenerse a mitad de la escalera, un tararear algo para llenar el silencio y todo eso que no podemos decir.

sábado, 28 de marzo de 2015

Chan Chan

Y a veces me llegan recuerdos de otros lugares y tiempos y hay que escribirlos, no por gusto: por necesidad. Y aunque podría simplemente no publicarlos, sería no respetar la memoria de las personas que los inspiraron:
Fue uno de eso días en que estamos tan perdidos en nosotros mismos que cualquier cosa nos encuentra (en una esquina, en el autobús, en el subway) y nos pega, de frente y contundentemente que nos deja por unos instantes fuera de todo, nos arrastra y ahoga para revivir después en el mundo arte, deformando la realidad, colándola a través de unas líneas amarillas en el piso. Me lo encontré al salir del trabajo, cuando el invierno ya se asomaba y te acariciaba las mejillas, la nariz, las orejas con manos heladas que te desnudaban sin más. Todos hechos gabardinas y guantes de cuero. Había sido un mal día, o al menos eso creía: la gente absorbe el ánimo del clima, pero los latinos son pequeños soles que autogeneran su energía en donde estén: sus países son tan calientes que les sobra el calor y les falta el dinero para el resto de sus vidas. O al menos lo creen.
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En las ciudades grandes los únicos que dan al cielo son los rascacielos, todo lo demás mira al piso, viéndose los zapatos y la vida, esa que tuvieron y la que persiguen tomando café que viene de sus tierras y se los escupen en la cara que después se limpian con dólares: es la única manera de quitarse la vergüenza. Y entonces ocurre, sin esperártelo: dos soles se encuentran sin buscarse y por gravedad, sin más, se atraen mutuamente e inútil resistirse, que ya uno girará en torno del otro en una danza latina, como bailando salsa, que no se puede detener.
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Él me abofeteó con varios acordes y yo con un reflejo de su vida, esa que tantos años atrás había cambiado por mujeres que lo amamantaban con dólares y modernidad; lo que no supo es que la cuenta, como el pito, le iba creciendo. Con el frío todo te cuesta más caro, hasta los amigos. El colapso entonces era inevitable: yo un paso, él un mi, yo una sonrisa con un do en el medio, un mover la cabeza con el fa, un sacar la moneda del bolsillo con el si y un reconocimiento al fin con el sol: yo también Español. Y yo ya no era: mis dedos transformados en mazorcas, mis palabras derramaban frutas tropicales y lugares cálidos, un encuentro de manos, de tierra y trabajo, de sueños y esperanzas: las estrellas se habían encontrado. Ahora es diferente, el nuevo espacio formado nos envuelve y el tiempo pasa distinto, sin prisa, quedándose a escuchar un rato. Es el lugar perfecto para ver la vida correr, arremolinarse, con su cara de preocupación, su muñeca de tiempo y su cuerpo de metal, vómito de infelicidad que fluye, que camina hacia el fondo con la tierra acumulándoseles sobre los hombros y pobres, ni si quiera se dan cuenta del brillo que tienen en frente, proveniente del cataclismo. Y muriéndose de obscuridad.
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¿Un trabajo?, si, ¿una historia?, también, ¿un mismo lugar?, aun mejor: su guitarra se vuelve maíz y su boca aguacate, chiles y cebolla. Un grito atraviesa el subterráneo y solo nosotros lo entendemos, reímos, seguimos hablando y, sobre todo, cantamos. El nuevo universo sigue expandiéndose pero ya no somos nosotros ni estamos ahí: nos convertimos en el cielo y seguimos cantando, cantándole al río, al vómito de metal y vivimos. Supimos que aquello si era vivir.

lunes, 19 de enero de 2015

Lo Publico?

Facebook otra vez. Cada vez hay mas videos en la red, bien lo decía mi hermana. Ni que hacer. ¿Por qué sigo teniendo facebook?, ah si, mis amigos en el extranjero. Ni que hacer. ¿Debería publicar algo?... quizá, pero ¿qué? Encuentro que la mayoría de las personas publican para sí mismas: inventarse una vida, una personalidad. Aparentar más bien. ¿Pero al final para qué?, además tu también has publicado muchas cosas, ¿también publicas para ti?, ¿qué vida te quieres inventar?, en eso tienes razón, tal vez por eso últimamente ya no publico nada. La necesidad de aceptación y socializar es imperiosa, eso sí. ¿Y la de evadir la realidad?, si, esa también. Entonces quien está peor, ¿Quién publica por ego y lo disfruta, o quien no publica nada y además no lo disfruta?, quizá ninguno. Pero ¿y quién eres tú para andar juzgando a la sociedad?; En eso también tienes razón, además uno ya está inscrito, desde que nace. Ni que hacer. Pero más bien aparentar coherencia, uniformidad, eso reconforta y hace más fácil el moverse por aquí y allá. Quizá resulte que ahora todos tenemos algo que decir y ¿cómo juzgar lo que es importante o no?, uno bien podría hablar en privado con todos, pero el socializar… entonces ¿publico algo?, no… mejor no, ya para qué.

Basta

Estaba sentado a orillas del río Sena saludando a la gente de las barcazas que pasaban bajo el Pont Neuf. Les despedía con la mano y contaba después cuantos saludos de regreso podía obtener. No siempre eran muchos: aveces tres, otras todos y en algunas ninguno, pero aquellos que lo hacían se contagiaban de la alegría y calidez que un simple gesto de amistad desinteresado puede generar. No me olvidaré de aquellos rostros llenos de sorpresa y felicidad. Estoy seguro que ellos también recordarán el día que un chico les saludó desde la orilla y creerán que aún existen buenas personas en el mundo. Eso ya basta para una vida.

Que como viajo tanto?

¿Qué cómo le hago para viajar tanto?, bueno, no es tan complicado realmente, aunque no es algo que suceda de la noche a la mañana. En el 2012 ya tenía en mente viajar a Europa. Así de temprano ya sabía que estaría acá, pero más que el tiempo es la convicción de hacer algo que te brindará felicidad y mejorará, por lo tanto, muchos otros aspectos en tu vida. Tómate un día, una tarde, mientras viajas, en tu habitación, sentado en algún parque o cualquier momento de solitud para preguntarte: ¿Qué es lo que quiero hacer en la vida?, ¿qué me hace feliz? Y anota todo lo que se te venga a la cabeza. Después de esto tendrás siempre presente lo que quieres lograr en la vida. Sé que suena repetitivo, trillado, un poco cursi o de jóvenes de preparatoria antes de entrar a la Universidad: pero funciona. A partir de ese momento estarás abierto a toda posibilidad que te lleve a lograr algunas de las cosas que escribiste en ese entonces y parecerá que el “universo” puso todo a tu favor. Lo único que pasa es que tomas cualquier oportunidad que se te presente (por pequeña que sea) para estar un poco más cerca de tus metas y todas tus acciones, a veces sin pensarlo, se dirigen a lo que quieres lograr.
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¿Gastar mucho dinero en una fiesta con amigos? no, pues necesito el dinero para mis viajes. En lugar de eso nos tomamos un café o nos encontramos en alguna casa. ¿Tengo mucho tiempo libre? No, mejor lo invierto en estudiar otro idioma que me ayude al viajar. ¿Comprarme un carro? Podría, pero me impediría viajar en el futuro cercano: yo quería viajar siendo joven. ¿Quedarme en un trabajo bien pagado (que realmente no te gusta) para tener “seguridad” económica? Tampoco, que al final es solo miedo de hacer lo que uno quiere. Tener amigos/familia que te apoya obviamente hace las cosas un poco más fáciles, algo con lo que tuve suerte.
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Creo que ahora es un poco más claro y evidente hacia donde quiero llegar: es necesario renunciar a otras cosas y trabajar día a día para obtener eso que se anhela. En lo personal tuve que renunciar a comodidad, moda, seguridad, miedos y a veces personas que de cierto modo te detienen de seguir adelante: y todo al final vale la pena. Un viaje para mi vale más que 100 “noches de fiesta”, que 200 prendas “a la moda” o que un celular nuevo cada año. Considero que los viajes es una de las pocas cosas que después comprarlos y realizarlos te hacen más rico. Eso no significa que todos tengan que viajar. Cada quien escoge por lo qué luchar. Pero hay que tener en mente, eso sí, que al final uno se queda con lo vivido, con las personas que ha conocido y todos los buenos recuerdos de una vida. Todos venimos de este mundo sin nada y regresamos a él de la misma manera, más un viaje por la vida.

Mexico esta de Luto

Es increíble pensar que el México que deje ya no existe: regresare a uno distinto. México sangra, pero el rojo le da coraje. México llora, pero el blanco le da esperanza. México esta sembrado con sus muertos sin nombre, pero el verde les recuerda que el futuro crece y se alimenta de aquellos que luchan por el.
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Mexicanos al grito de guerra, defendiendo su patria y sus vidas. Gobierno extraño, gobierno enemigo, mas si osare profanar con sus plantas nuestro suelo, piensa patria querida que el cielo un soldado en cada hijo te dio. Mexicanos al grito de guerra, no decaigan en su andar. No están solos en su lucha, tampoco en su dolor. Y que retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir de las voces pidiendo justicia.

Look Within

We are just waiting for something to change, like if living is not enough.

And then we buy all this things to fill the missing pieces of our soul, which is full of fears that slowly rots what you are and kills every trace of the dreams you had. Hollow shadows walk around the earth following anything that shines to get the light they lack of. Falling pieces of the future they could have crush them against their own tears until they can’t move victims of their own greed. They can’t look at the mirror anymore: their eyes reflect the past they rejected, the same past from they were born. Do not drown in a river trying to fly; it was just a reflection of the sky. Do not walk in circles trying to find something you never lost, you are alive here and now, not tomorrow. Is it worth it to wait for something you already have?

Bailar

Entre más se aleja uno de todo, cuanto más solo se está, es más evidente: la relación fundamental de todas las cosas. Nuestro corazón late al ritmo de la melodía que emana de la tierra, de la orquesta elemental con que la vida danza infinitamente, llena de los silencios temporales que marcan el cambio del compas universal, ríos de agua y sangre que se pierden para volver a encontrar el principio, entrelazan sus caminos y se funden en una uniformidad vital: uno con los ríos fluyéndole por las venas y el mundo sangrando océanos de eternidad.

viernes, 9 de enero de 2015

Los de abajo

Muchas veces nos olvidamos de lo que tenemos, de la sencillez de las cosas. Estamos tan envueltos en lo artificial, la falsedad y pretensiones que dejamos de vivir. No despegamos la vista de aquello que creemos importante y nos consume de a poco, abofeteándonos con su resplandor artificial, sofocándonos con la ansiedad de la prontitud anticipada. Existe en la mayoría un vacío al que no se le puede satisfacer y que extingue de a poco cualquier rastro de felicidad a la que nos aferramos. Y aunque no lo parezca todo está ahí, listo para ser asido, escurridizo, escapándosenos en lamentos y planes del mañana. No entiendes lo prescindible de las cosas hasta que examinas el piso, pensativo, buscando el mejor sitio para pasar la noche junto con otros más que las circunstancias han exiliado de las convenciones, de la sociedad organizada; hasta que no sientes hambre pero sabes que no probaras bocado alguno en horas, quedandote en un café barato del que te echan para ir despues a perseguir supermercados y conseguir fruta y pan. ¿Cómo es el mundo entonces cuando no tienes algún sitio al que volver? Es de lo más liberador y aterrador que existe. La gente pasa y te mira con desdén, como perteneciente al mundo de los que ya no son personas: un chicle que no quieren se les quede pegado en el zapato. Pero es entonces y solo entonces que comprendes que la vida es mucho más práctica, más sencilla y flexible de lo que siempre creíste que era. Nadie puede caer más bajo que el piso donde se sostiene y una vez ahí imposible disimular la sonrisa, esa que llega por lo absurdo e irónico de la existencia. El frío te recuerda que vale la pena, siempre habrá lugares más cálidos a los que volver y permaneces sentado, con todo lo que eres bien aferrado entre las manos para que la tristeza no te lo arrebate, para cerrar los ojos con tranquilidad y saber que serás el mismo al abrirlos, pero es inútil: eso que creíste tener eran solo pedazos de tierra que han sucumbido ante la presión de tus dedos intentando retenerlos. Y solo, al fin, con tu ser sobre un banco frió y duro haces compañía al tiempo, a lo que escupe la noche, al inframundo de los que han dejado todo lo que tenían y te ayudan a comprender  lo más cercano a lo real, a lo verdadero, a lo más puro que existe bajo de todas las cosas y una paz contemplativa te invade, los gestos genuinos, la ayuda mutua, indiscriminada, el entendimiento, el que da todo lo que puede a aquellos que han perdido más que tu pero encontrado más de sí mismos. El mirarnos y comprender sin palabras, reconocernos, levantarte y ofrecer tu abrigo al de a lado, a tu hermano,  porque todos, ahí donde ya no hay nada, son uno mismo.

lunes, 13 de octubre de 2014

Puerto Vallarta - Cd. de México, 7 de Octubre del 2014

El subir al avión no fue tan confuso y un poco aterrador esta vez. Una vez que se conoce el proceso se pasa con mayor facilidad. Una vez que pasé la inspección del Aeropuerto llegué a la sala de espera. Como el primero vuelo era de Puerto Vallarta a Cd. de México la mayoría de los pasajeros eran Mexicanos y alguno que otro extranjero con vuelos de conexión en México. E vuelo sólo duró una hora. No hubo mucho tiempo de hacer demasiadas cosas mas que comer los cacahuetes y la bebida que la aerolínea ofrecían. Compartí el asiento de a lado con un señor algo regordete que durmió durante todo el trayecto. Volamos sin ningún contratiempo y aterrizamos en la Ciudad de México. Esperamos un poco a que estacionaran el avión y a que el autobús llegara por que llegamos a la central de Aeroméxico, que no forma parte del complejo del aeropuerto. Bajamos del avión y subimos al autobús. Hacía un poco de frío pero no demasiado, mi chaqueta más delgada fue más que suficiente. Pregunté por el vuelo a París al muchacho de la entrada y me dio direcciones. Tenía que ir a la siguiente terminal en el tren del aeropuerto. Compartí a cabina con Empresarios trajeados que hablaban chilango. Una vez allí me dirigí a Air France para pedir indicaciones sobre el vuelo. tenía que estar en la Puerta 25 a las 7:50 pm. Busqué antes un lugar para cambiar Dollares a Euros que no fue tan difícil. Lo complicado fue hacer los cálculos de dollar a peso y peso a Euro, que era la única manera de hacerlo. Cambié solo 100 USD. Después me dirigí a un Starbucks a robar un poco de internet. Una joven que estaba junto a mí me dejo usar su ticket de compra, a mí y a un tipo Peruano que acaba de llegar. Él se dirija a Tijuana y ella no estoy seguro, pero tenía ademanes de persona con dinero. El Peruano parecía muy emocionado y comenzó a hablar un poco con migo. Me hizo varias preguntas acerca de la Ciudad de México, la seguridad en las calles y el metro y un buen lugar para quedarse que pasaría  días ahí antes de partir. Le hablé sobre Puerto Vallarta y le di varios consejos para su estancia. El me agradeció y nos quedamos un rato en silencio cada quien ocupsdo en sus asuntos escuchando solo la plática de una pareja Española que estaba sentada junto a nosotros con ZuZ eZeZ como Zetas. Me despedí y me dirigí a por algo de comer. De todas las opciones Subway me pareció la más interesante. Comí, pasé al baño y me encaminé a esperar mi vuelo. Cruzando todas las tiendas de Duty Free estás ya más en Europa que en México, aunque el avión si quiera haya despegado. Ves gente de diferentes lugares de Europa, pero como era de esperarse más Franceses, con su cara Francesa y sus ademanes Franceses. El avión estaba algo retrasado por que estaban arreglando algo en la cabina de maletas. Los anuncios los hacían en Frances, Inglés y Español. Me imagino que es importante mantener un avión en perfectas condiciones, sobre todo cuando estará en el aire por alrededor de 11 horas seguidas. No gasolineras para detenerse. La gente comenzaba poco a poco a impacientarse por el vuelo. Daba igual: el velo saldría a la misma hora. Me senté en el piso mientras las personas que requerían ayuda especial abordaba primero. Varios ancianos en silla de rueda y madres con sus cunas ya hacían el check in. Después hablaron poco a poco a los demás asientos, ventanillas primero. Yo tenía ventana. Creo que es un desperdicio no poder mirar atraves de la ventana durante un vuelo. El ver todas esas nubes conglomeradas, como inmensas criaturas flotando en un mar de aire, los icebergs del cielo, es realmente impactante y hermoso: un mundo completamente diferente. Abordábamos poco a poco al avión, mi asiento era el 35 L, justo al lado de el ala. Acomodé mis maletas, y me senté, preparando mentalmente para el viaje. Estuvo solo por algunos minutos hasta que dos señoras se sentaron el los asientos contiguos. Eran Mexicanas. Despegamos. Después de darnos algunas instrucciones en Francés y Español, las azafatas empezaron a repartir audífonos y antifaces para dormir. En algún punto de viaje comencé a hablarle a mis vecinas de vuelo. Eran del DF e iban a un Tour por España-Portugal-Marruecos por 22 días. Ellas me preguntaron cosas sobre mi viaje mientras las azafatas repartían ahora bebidas y botana. Unos minutos después sirvieron la cena. Yo pedí pescado acompañado con vino tinto, tenía que aprovechar todo el dinero que había pagado por el viaje. Comí, revisé un poco la pantalla frente al siento y después intenté dormir. Al menos lo intenté. Nunca se me ha dado dormir mientras viajo y el espacio en el avión no es mucho. Cambié de posición al menos unas 50 veces y en algún punto perdí un poco la conciencia pero no dormí. Es curioso viajar hacia donde la tierra gira, pues mientras mas se viaja el horario va cambiando de apoco en los meridianos, entonces al llegar a Europa serían las 11 hors de viaje más las 7 horas de diferencia. Habremos viajado también al futuro. Seré 7 horas más viejo por algún tiempo. Me llamó algo la atención que la trayectoria del vuelo fuera por la costa Estadounidense hasta llegar a la altura de Inglaterra, pensé que quizá sería por cuestiones de seguridad y poder realizar aterrizajes de emergencia cerca de tierra o en tierra. Mientras el avión se acercaba yo veía nuestra ubicación en un mapa interactivo en la pantallita de enfrente. Anunciaron desde cabina que estábamos próximos a aterrizar y nos pidieron abrocharnos los cinturones. Unos minutos más y pisaría por primera vez tierras de otro continente. Aterrizamos si ningún problema y nos dirigimos a recoger los equipajes. Antes pasamos por la aduana Francesa. Me había imaginado cómo podría ser mi entrada pero estaba totalmente equivocado. El guardia solo me hizo algunas preguntas generales y fue muy amable. Yo le contestaba en inglés pero el comenzó a hablar un Español raro y a sonreír, parecía que disfrutaba de practicar otros idiomas. Creo gracias a las diversas ocasiones que pasé por USA me hice una idea errónea acerca de las aduanas. Europa me demostró que estaba equivocado. Llegué después al área de equipajes. Ahí conocí a un chico Mexicano también que venía a estudiar a Francia. Hablaba más Francés que yo así que me mantuve cerca por si necesitaba su ayuda. Esperamos un buen rato a que llegarán nuestras maletas. Estando ahí otra chica Mexicana nos pidió que le tomáramos una fotografía para mandársela a su novio con un cartel que decía: "Estoy aquí, ten mucho miedo", me pareció algo tonto pero no dije nada. Ella también hablaba Francés y solo iba de visita. Les di mi facebook a los dos y partimos. Unos guardias preguntaros si llevábamos con nosotros algo que declarar pero dijimos que no, mas bien dijeron yo solo asentí y sonreí, que es lo que hay que hacer cuando no se habla tan bien un idioma. Hice preguntas generales acerca del transporte y nos despedimos: estaba ya en Europa.